Ana Virginia Berrido: arte del Caribe en estado puro (II)

Tal y como prometía la semana pasada, aquí os traemos la segunda parte a la entrevista de Ana Virginia Berrido, ¡esperamos que la disfrutéis tanto como la primera!

maría cayena

‘María Cayena’, Arte Ginia. Foto: Angélica Méndez

P.- Dentro de su obra, a parte de estas mujeronas, tiene una serie de pinturas muy llamativas, las de los gallos de pelea.

R.- Eso comienza un día, recuerdo que era un domingo, ya había visto en una clase anteriormente por internet de paisajes abstractos. En este lienzo, – mientras señala un cuadro situado en frente de su mesa de oficina – anteriormente había unas cayenas que no me habían gustado.   Estaba pintado, tenía otra obra abajo. Decidí dejar ir lo que no me gustaba y tapar esas cayenas con una técnica pictórica que la profesora había enseñado a través de este curso en Internet. Yo me levanté ese domingo por la mañana con unas ganas terribles de pintar, pero incluso no quería pintar en el sitio que normalmente pintaba sino en otro sitio. En este caso, fue en el patio de mi casa. Me levanté cuando la mañana se hizo vida y me fui al patio a pintar. Cuando tengo los tonos de verde y azul que quería me dije: “definitivamente esto va a ser un paisaje”, y comencé a darle unos trazos como naranja.  En eso aparece mi hija, la pequeña, y me dice: “¡Mami, pero eso parece como un gallo de pelea!”. Y así fue como en automático y comenzó a pasar lo que ves en este cuadro (risas).  Me pasé como tres o cuatro días en eso.  Cogía la paleta, cogía la espátula y utilizaba los dedos para pintar, ¡maravilloso!

P.- Si en algún momento hubiera que plantearse no desprenderse de alguna de sus obras, ¿cuál sería?

R.- ¡Hay más de una! Sobre todo del periodo previo a lo que estoy haciendo ahora. Cuando un cuadro me tomaba de 6 meses a 8 meses, ya que eran copias de fotografías y como siempre he sido muy perfeccionista, pues siempre quería pintar exactamente igual que en la foto.

Pero hay una obra en particular que es una gallina, se llama Camino al sancocho, y  no es solamente por lo mucho que me gustó desde el principio. Es que desde la aguada ya varios amigos me comenzaron a decir:  “mira cuando tu acabes ese, ¡ese es mío!”. Entre ellos también mi marido, que cuando ya estaba casi terminado  me decía: “mira si esa gallina sale por una puerta yo voy a caerle atrás”. Y a mi papá también le encanta, porque dice que le recuerda a su niñez. Pero el caso es que cuando yo estaba en el proceso de pintarla, casi finalizándola, yo veía como que no estaba acabada y los profesores me decían: “doña mire, esa gallina ya está”, pero yo seguía intentando perfeccionarla. En eso me llamó una amiga muy querida de la infancia, para decirme que tenía un tumor en la cabeza y que la iban a operar. Recuerdo la conversación y todo lo que hacía.  Además la conversación con otra de las amigas del grupo, que también padecía esta misma enfermedad. Esa amiga de la llamada que te cuento, murió, la otra gracias a Dios, salió adelante. Pero esta gallina me recuerda a esa conversación.  Cuando yo regresé a la clase, después de semanas de ausencia, llevé conmigo a mi gallina para seguir pintándola, ¡no sé el qué! (porque estaba casi igual que como está ahora). Así que en eso, pintando casi por pintar, cometí un pequeño error.Puse el color que no era, un tono totalmente discordante.  Me di cuenta al instante, pero me dije: “yo voy a dejar ahí esa manchita, para que me recuerde que, a veces, las cosas son como son y que no hay nada que tú hagas que pueda arreglarlo o cambiarlo y que, más bien, lo único que puedes es empeorarlo si no lo aceptas”.

Entonces…. ¡Esa gallina no se va de la casa!

arte ginia

Ana Virgina Berrido prepara sus pinturas para un próximo ‘showrom’. Foto: Angélica Méndez

P.- Alguna vez pensó que todos los premios o el reconocimiento que ha recibido ahora iba a darse, en algún momento pintaba con esa intención.

R.- No, para nada. Mira, yo tengo una oración diaria muy sencilla que es: “Señor, ábreme puertas y ciérrame puertas. Ábreme las que tengan que ver para tu plan conmigo, que seguro que serán mejor que las que yo tenga planeadas. Y ciérrame las que no me convengan, las que no vayan para con tu plan. Pero ciérralas con llave, ponle pestillo, bota la llave.” Porque uno está educado para ser persistente, para querer abrir las puertas que se te cierran, para insistir, pero …”Señor, si eso es lo que tu no quieres, hazme saber que no era para mí y haz por favor que yo no pueda abrirla.”  Entonces, cuando una puerta se abre, se entreabre y se da ese viso de oportunidad, yo pienso que es el Señor el que me la está abriendo. Si te has fijado creo mucho en Dios, soy católica practicante. Y creo que lo que viene de Dios, siempre te da paz.

Por eso también me gusta mucho la pintura intuitiva, porque me unifica el tema de la fe y me hace más digerible ese empujoncito hacia el lado del corazón. ¿Qué va a pasar si tú tomas ese jaloncito y no te sale bien? Nada, ¡te devuelves, vas para otro lado, te frenas! La pintura intuitiva desde luego te invita a que cuando tu sientas miedo, que cuando estés frente al lienzo y no te sientas segura de lo que estás haciendo o tienes temor de poner algo más encima porque no sabes si eso va a dañar, no te quedes frisada.

P.- ¿Alguna vez le ha pasado eso de quedarse frisada?

R.- Mira yo estuve como seis semanas que pasaba por el área de la pintura, donde tenía varios lienzos ‘a medias’, y le decía a mi esposo: “mira yo no sé qué me pasa, pero yo sé que estoy teniendo miedo porque el chinchín que tiene cada una de mis pinturas que me pueda gustar tengo miedo que se pierda”. En esos casos esta profesora de pintura intuitiva lo que te dice es que, como no te gusta nada de tu obra, estás en el mejor momento. No importa que se dañe, lo que te puede pasar es que vas a poner otra cosa que puede gustarte o no puede gustarte. Hay que aprender que incluso cuando te gusta algo, hay que soltar y a dejar que se vaya, para que nazca algo que a ti que te fascine. Si tú no haces eso, es como morir un poquito en ti misma, ya que incluso lo que te está gustando no está dejando espacio para algo que te puede llegar a gustar más. La pintura intuitiva es como una metáfora de la vida misma. A ver ¿qué control tienes tú de la vida? Tú puedes planificar todo lo que tú quieras, al final va salir lo que salga, no va depender de ti al 100%. Lo único que puedes hacer es tu mejor trabajo, dar lo mejor de ti. Siempre hay que estar abierta a que va a ser como sea, sólo de esta manera no vas a tener tantas frustraciones en la vida.

P.- ¿Normalmente pinta en acrílico o siempre lo hace en óleo?

R.- Estuve pintando en óleo hasta que dejé las clases con los profesores formales que te comenté anteriormente y comencé a pintar por mi cuenta. Cuando vino Sonia Vila pintando con acrílico líquido, yo comencé con acrílico líquido sobre madera. Luego me comenzó a hacer falta la pasta, pero me moví a pasta acrílica (en lugar de óleo) y a tela. Ahora es muy raro que yo pinte sobre madera, aunque no lo descarto.

P.- Me dice que no se atreve a exhibir sus cuadros.

R.- Cuando haces una obra te pones tú en la obra.  Yo lo exhibo por internet, pero no me preocupa porque lo que dicen ahí… lo dicen y ya está. Las redes sociales me han permitido dejarlos ver sin yo dejarme ver.  El problema es en la vida real.

Recuerdo que tuve una experiencia que me resultó un poquito traumática y me costó mucho superar. En 2012 cuando comenzó todo esto y me lancé a un  cambio radical con una forma nueva de pintar fue por varios factores; primero la muerte de mi amiga, luego por la enfermedad de la persona que me acompañaba a hacer ejercicios (que también es una amiga) y por último la marcha de mi hija mayor a Estados Unidos ya que estamos muy unidas. Fueron como varias cositas y por eso el estado de ánimo mío estaba como regular. En esos momentos comienzo a mostrarle a  mis amigas y a las personas cercanas, por WhatsApp, los diseños que iba haciendo.  Un día, una de estas personas cercanas hizo un comentario delante del grupo común de amistades.  Uno de completa de burla.  Mi momento tal vez no era bueno, lo reconozco.  El comentario tampoco era bueno.  Pero se trata de una persona que se supone que sabía cómo yo me estaba sintiendo y lo que la pintura estaba significando para mí.  La verdad me dolió mucho. Entonces tal vez el temor a enseñar tiene algo ahí. También influye el no ser estudiante oficial de una academia de arte. Yo estoy haciendo esto, pero yo no sé si eso está bien, puede que esté bonito y que haya a mucha gente que le guste, lo vea y lo compre, pero de ahí a tener valor para una exhibición, no sé….ya como que tendría que ser parte del mundo artístico, habría que tener un cierto nivel académico y de reconocimiento que yo no tengo.

En el año 2014 yo lo quise hacerlo, me lo propuse, pero me venció el miedo.  Ahora pienso que este es el año, el 2015. Y no me importa si la exhibición es un éxito o un fracaso, pero este es el año de yo atreverme a hacerlo…..creo!  Jajaja.

ana virgina posa ante sus cuadros

A. Virginia: “este es el año, el 2015 no me importa si la exhibición es un éxito o un fracaso, pero este es el año de yo atreverme a hacerlo”. Foto: Angélica Méndez

P.- ¿El mundo del arte es difícil?

R.- Por lo menos hasta el momento, por lo que yo he percibido, sí. Son muchas las validaciones que se necesitan.  Pienso que el que logra la validación, alcanza un estatus y eso automáticamente le aumenta el precio a su obra, le aumenta el reconocimiento, puede catapultarlo de una forma interesante. Aunque de todos modos yo no creo que en nuestro medio que ningún pintor pueda vivir por entero del arte. En mi caso, yo pinto porque me gusta.  Gracias a Dios, no dependo de ello.  Indiscutiblemente me gustaría saber si a otras personas les puede gustar lo que yo pinto,  Saber que alguien se siente feliz por tener un cuadro mío en su casa, es una gran satisfacción  Pero no porque sea mi madre, no porque sea mi hermana, una amiga o un conocido…..a un desconocido, le gusta mi obra? . ¿Qué pasa? Para saber eso tengo que mostrarlas. Perder el miedo.  Mientras tanto la dejo ver por las redes sociales.  Ahora, tengo la intención de montar un showroom en mi propia oficina para que, el que quiera venirlo a ver, venga y lo vea. No es una galería de arte, pero las personas interesadas que nos contacten, podrán pasar a ver mis cuadros.

P.- ¿Cómo acaba una ingeniera de sistemas dedicándose al arte?

R.- Estudié ingeniería de sistemas, y he disfrutado de mi carrera toda la vida, pero he de reconocer que lo que me gusta muchísimo de la tecnología es el diseño de una solución.  Lograr eso, requiere de un proceso creativo. Recuerdo que en la empresa que yo trabajé, llegué hasta el punto más alto que podía llegar creando.  A partir de ese punto, todos los puestos eran administrativos y a mi esa parte jamás me ha interesado. Fíjate, si yo fuese zapatero no me hubiese gustado vender los zapatos, sino hacerlos. Para mí, ese proceso de creatividad en mi profesión es arte, eso es como la manualidad de la tecnología. Y yo recuerdo que me encantaba tomar el código de un programa y hacerlo más elegante.

Cuando salí  de la última empresa en que trabajé, estaba embarazada de mi segunda hija.  Luego, yo tenía la necesidad de hacer algo.  Pero no fue hasta el 1997, cuando nació mi tercer hijo, cuando abro esta oficina. Nació como una tienda de artesanía.  Mi hermana quería vender este tipo de  productos a través de internet y me entusiasmé rapidamente con el proyecto.  Me puse a investigar cómo se creaban las websites. Por aquella época el internet estaba en pañales. Sacar productos de una isla para venderlos en grandes mercados era muy costoso y al final no lo continuamos. Pero resulta que en medio de ese proyecto, muchas personas se comunicaron conmigo para que les hiciera los sites de sus empresas  y, como tengo un ingeniero de sistemas dentro que no se puede estar quieto, ¡pues así nace Intermade! Es ahí cuando tengo que meterme en el mundo del diseño gráfico, y tengo que desempolvar un poco mis conocimientos de composición y de teoría del color y… ¡eso es arte! En ese momento, al juntar el diseño gráfico con la programación para ofrecer mis servicios, termino por unir 2 amores, 2 mundos.  Hay una parte de mí que es esto, – dice mientras señala el ordenador- y otra que es esto- señalando los cuadros que la rodean .

P.- ¿Qué le recomendaría a alguien que todavía no se ha atrevido a explotar esa pasión por el arte?

R.- ¡Qué me llame para que expongamos juntos!

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